Un calefactor de 2.000 W gasta 2 kWh por hora a plena potencia: unos 0,48 € con el precio medio de la luz del 26/9 al 25/10 de 2026 (PVPC, con impuestos). «Bajo consumo» no cambia esa cuenta: todos los calefactores convierten cada kWh de luz en 1 kWh de calor. Lo que baja la factura es que esté encendido menos tiempo: termostato, la potencia justa para la habitación y las horas baratas.
Un calefactor es una resistencia: toda la electricidad que entra sale como calor. Por eso uno de 2.000 W gasta 2 kWh en una hora a plena potencia, se llame como se llame. Ninguna tecnología de resistencia (cerámica, aceite, fluido, mica, cuarzo) da más calor por kWh.
Lo que sí cambia es el tiempo que está encendido. La norma europea de ecodiseño de los aparatos de calefacción local (Reglamento (UE) 2015/1188) obliga a publicar en el manual una tabla con su tipo de control: termostato mecánico, termostato electrónico, programa diario o semanal, detección de ventana abierta… Cuanto mejor el control, menos horas a plena potencia para el mismo confort. Esa tabla es la que mirar, no la palabra «eco» de la caja.
De los calefactores de esta página, el Orbegozo SP 6000 marca el control más completo (electrónico, con programa semanal y detección de ventana abierta); el CV 2300, el FH 5008 y el Tropicano 2400, termostato mecánico; y en el manual del Ready Warm 6150 no aparece la tabla.